Clásicos escolares, revisitación permanente

publicado a la‎(s)‎ 1 dic. 2016 11:26 por Roberto Fernández Herrero
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Clásicos escolares, revisitación permanente

La profesora Julia María Conde dinamiza actividades en coordinación con el resto de Departamentos

Los Clásicos Escolares en el IES Mar Mediterráneo es un proyecto que lleva a cabo el Departamento de Literatura del centro (con ayuda de otros como el de Historia, Inglés, Sociales...) con los alumnos con el fin de que leamos las obras clásicas de la Literatura española, todo esto hecho a través de actividades y trabajos. Los profesores nos insisten en que los clásicos no tiene por qué ser aburridos y con estas actividades intentan que lo descubramos.  Durante el curso de 3º de ESO, en el año pasado, los alumnos estuvimos realizando algunas actividades organizadas por nuestra profesora de lengua y literatura castellana, Julia. Vamos a explicaros las principales actividades que fuimos realizando .

La principal se llamó “Sonetos de Oro” y consistía en que cada grupo de alumnos buscara algún soneto sobre el autor que eligiera, crear un libreto, y conocer la vida de estos autores, aunque de esta parte la dirigía nuestro profesor de Ciencias Sociales, Manuel. También leímos sonetos en inglés por la radio del instituto para los demás alumnos del centro. Aquí tuvimos que realizar un tríptico con las obras más famosas de dicho autor. La profesora nos insistía en que la poesía es música, es ritmo, y que está en el oído, por eso nos propuso  aprender alguno y recitarlo en clase. Finalmente,  colocamos nuestros trípticos en el pasillo, con un cordel y pinzas diminutos,  formando así nuestro Pasillo Literario. También realizamos un trabajo más “artístico”, para decorar nuestro pasillo como una gran biblioteca.

Dibujamos en un papel continuo largas hileras de libros y le añadimos color, además de escribirle el nombre de alguna obra de los sonetistas que trabajamos previamente y el nombre de los mismos. Luego, los pusimos a lo largo de la pared, bajo el cordel de sonetos. Hicimos muchas actividades como este pasillo y otras, como, el Árbol Literario, la grabación de poemas recitados de Lorca, la invención de nuevos mundos para el Principito… Pero, en mi opinión, la más divertida fue la que realizamos en 3º representando El Quijote. Es cierto que fue muy larga y costosa, al principio cuando teníamos que leer textos en castellano antiguo e intentar comprenderlo y  resumirlo.  También debimos buscar información sobre el nuevo vocabulario, y encontrar estructuras sintácticas que aparecían en nuestros libros de texto de Lengua y Literatura. Además de todo esto, tuvimos que navegar por Internet o por las páginas de nuestras enciclopedias u otra clase de libros, para encontrar la vestimenta de las distintas clases sociales de esta época.  Y bien, esto último, ¿para qué sirvió? Pues veréis, para acabar el curso por todo lo alto, y así también terminar nuestro último proyecto sobre estos clásicos, teníamos que aprender el arte de la interpretación. A cada grupo le tocó una serie de capítulos, que debía actualizar y traspasar a un diálogo teatral, debió encontrar prendas de ropa que pudiera servir como trajes de época...para finalmente representar su propia obra delante del resto de sus compañeros. Fue un trabajo algo complicado, más por el hecho de interpretar la historia y que ésta tuviera un sentido lógico. En algunos casos, era necesario eliminar personajes, debido a que únicamente éramos cuatro intérpretes, aunque tuvimos suerte, ya que nuestra profesora, Julia, la encargada de que todo esto haya sido posible, nos ayudó mucho, y permitió que algunos alumnos representaran algún otro papel en las obras de sus compañeros. El día de las representaciones fue una locura.

Todos estábamos ansiosos por subir al pequeño escenario de nuestro salón de actos, y soltar toda la palabrería. La representación fue, en ciertos momentos, un tanto (sólo un tanto) desastrosa por las confusiones en los cambios de vestuario, las risas vergonzosas y los olvidos, pero fue una buena forma diferente de aprender algo sobre la literatura.

Pero, personalmente, creo que fue algo más que eso; los compañeros nos unimos mucho más entre nosotros, pues pienso que todos sentimos una emoción muy fuerte, estando ahí arriba, en el escenario, estando seguro de lo que estabas haciendo, aunque también lleno de nervios, pues querías que todo lo que habías trabajado hubiese valido la pena. Porque eso era, sentirte grande. Y todo gracias a nuestro ya conocido Don Quijote y todas sus alocadas aventuras y queridos personajes. Me siento muy agradecida de haber pertenecido a esta bonita experiencia. Aunque en su momento podía parecer que “tanto” trabajo era agotador y/o aburrido, al acabar y poder recordarlo creo que es sin duda una actividad que promueve a los alumnos a interesarse por la Literatura, y aprender a valorarla. Otros cursos también realizaron distintas actividades sobre los Clásicos Literarios, pero me siento orgullosa de haber realizado las actividades que nos propusieron, y, para terminar, me gustaría añadir que ha sido una experiencia educativa muy llamativa y espero que no se pierda y que, entre las nuevas actividades de este curso, vuelva a repetirse esta u otra muy parecida.

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